lunes, 11 de octubre de 2010

VOCES DESTEMPLADAS

VOCES DESTEMPLADAS

No quiero hablar de legislación. No quiero oír hablar de legislación. No quiero que nadie, desde su cómoda trinchera, ponga impedimentos a mi retorno como bnei-Israel, desde mi posición de bnei-Anusim. Se me maltrata constantemente con el recordatorio del cumplimiento de los dictados de nuestros sabios. Y no dejo de preguntarme por qué, desde la desaparición del último de aquellos sabios, no han surgido otros que maticen, actualicen y dulcifiquen aquellos mandatos. Y no dejo de repetirme que quizás esos sabios sí han surgido, pero no se les reconoce su sabiduría, no se consideran vinculantes sus consejos, sugerencias y vaticinios, ni mucho menos sus recomendaciones de reinterpretación de aquella legislación. Desde La Voz Judía se les tacha incluso de “delincuentes comunitarios”, “violadores de las leyes”, olvidando que, según tengo también leído, nadie debe ni puede arrogarse el derecho a considerarse más judío que nadie, a determinar quién es judío y quién no, a convalidar el judaísmo de otro.
Con el reconocimiento para los fines de la Ley del Retorno de las conversiones llevadas a cabo dentro de los movimientos Reformista y Conservador, la Corte Suprema vino a mitigar algo la situación de los conversos dentro de Israel, pero no de los que en el resto del mundo desean incorporarse al Pueblo de Israel, tanto si son gentiles como si son bnei anusim en su casi eterna búsqueda del retorno a sus raíces. Consideraba La Voz que tal medida no ofrece ningún incentivo espiritual, puesto que éste es económico. En primer lugar, habría que puntualizarle que la Corte Suprema no tiene que ofrecer incentivos espirituales, ya que estos incentivos ya los lleva el converso en su corazón, y que sí, que el tema económico debe ser importante para el que resida en Israel y para el que pretenda hacer aliá. En segundo lugar, habría que susurrarle a esta estentórea Voz del judaísmo que hay muy pocos bnei anusim, por no decir ninguno, que ansíe ser llamado “judío” por motivos económicos. Y no le consiento a esa cascada Voz que tache despectivamente de “perosélitos” a los que andan desorientados por mor de tanta ambición, de tanto afán de protagonismo, de tanto egoísmo, de tanto judío creyéndose el ombligo del Judaísmo. Todos los bnei anusim, estoy seguro de ello, tendrían como el más grande honor que se le pueda hacer, como el más tibio de sus deseos, el ser llamado “hermano” por un judío.

Haim.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio